Joe El Bárbaro: Grito a la desconexión del Mundo [Sin Spoilers]

Me temo que eso es totalmente imposible: Hemos hecho un voto solemne de cobardía.

A Joe le encanta dibujar, su padre murió en la guerra de Irak a causa de una mina pisada por su compañero de patrulla. Es solitario, no tiene  amigos en la escuela pero no le importa ya que al llegar a casa tiene a su querida mascota, el ratón Jack. Es un reflejo de la generación romántica, una pérdida del gusto por la realidad y un amante profundo de su mundo propio, único e irrepetible.

El problema ocurre cuando a causa de su diabetes sufre un shock hipoglucémico y acaba perdiendo el control. La realidad y la fantasía surgen a partes iguales.

No estamos en la clásica historia donde la realidad y la ficción se unen en una historia de fantasía sino que la historia se desarrolla interdependientemente entre ambas formas de percepción pero con una brecha clara entre las dos. Aparece aquí la duda, un poner delante la definición de ficción: ¿cómo de importante es la ficción para la realidad?, ¿cuanto de realidad tiene una ficción que es subgenero de la realidad?, ¿qué es vivir sino percibir? Una obra que en su profundidad da a luz muchos interrogantes que en su simpleza y claridad nos dejarán pensativos.

Pero hay que dejar claro que ante todo Joe El Barbaro es una historia de fantasía épica en el que la realidad se traspone como un universo increíble lleno de aventuras guiados por Chakk, el ratón malabarista, miembro de los guerreros bárbaros de la dinastía de hierro, aparecen variopintos personajes arquetípicamente nuevos con gran carisma que nos hará encariñarnos del universo de ficción: la torpeza del príncipe enano de los piratas, la reina Bree, la historia del caballero de hierro, los juguetes, la magia y la maldad del Rey Muerte creador de la noche eterna.

 ¿A quien se le ha ocurrido esta idea brillante?

Entrando en detalles más tecnicos Joe El Barbaro es una maxiserie de 8 números escritos por mi infinitamente apreciado Grant Morrison, o como a mi me gusta llamarle, el calvorota psicotrópico. Autor ampliamente conocido por su gusto por el las historias complicadas, con un alto grado de simbolismo y abstracción que a algunos deja sorprendidos con finales (o historias completas) incomprensibles o descolocadas espacio-temporalmente. Esto no ocurre aquí.

 Desde la calle Osito de Peluche hasta las colinas Base Estelar. Gameland está en llamas. Y las alcantarillas están atascadas de tripas y relleno.

Encontramos a un Morrison controlado, es decir, que se retiene no dejando correr su afluente de caos creativo, centrándose en otros aspectos de la creación de la obra que introduce puntos simbólicos y posmodernos de forma moderada que dotan de un interés mayor al cómic pero no se limita a ello, la historia no es una excusa para ello: cuenta una historia de fantasía donde la mezcla de realidad-ficción da un paso más de donde nos habíamos detenido en Alicia a través del espejo, nos da acción y aventuras, espadas y magia, la lucha de ese gran héroe que es Joe el Barbaro, el Moribundo, que se enfrenta al Rey Muerte, causante de la noche eterna, cruzando la realidad para restaurar la luz del reino. Una historia fantástica clásica pero que aun así no es superficial.

«Cuando creas tus propias historias y personajes, hay un cierto orgullo y una cierta libertad que quizás sean un poco más profundas que cuando trabajas con marcas registradas de otra gente. Hay una especie de frescura que dimana de hacer historias que no cargan con un equipaje de trescientos años de antigüedad. Eres capaz de ir a lugares que son quizás un poco más interesantes y desafiantes que los que permite el material corporativo. […] El material de propia creación puede ser más ambicioso, más concentrado tal vez. Las historias son finitas y completas. Y hay cierta clase de alivio cuando nadie ha escrito los personajes antes, de forma que nadie puede quejarse acerca de cómo deberían o no deberían ser.» – Grant Morrison, Fragmento extraído de Zona Negativa

El dibujante, Sean Murphy, se luce totalmente en cada una de las viñetas, dota a los personajes una movilidad propia y el grado de detalle en cada pincelada es increíble: no es de extrañar que encontremos numerosos guiños de otra series escondidos es algunas viñetas y en otras nos sorprenda con el grado de dinamismo que le dota a las figuras, refleja perfectamente en un solo estilo de dibujo la diferenciación de los dos mundos. Sin perder en ningún momento un trazado elegante y profesional.  Geniales esas splash-page y los dibujos que recogen una gran amplitud, con vistas a la lejanía sobretodo aquellos donde se observa el cielo. Las portadas se merecen un a mención a parte: Son maravillosas.

En conclusión diría que no estoy seguro que hacéis leyéndome a mí si podéis leer a un genio como Morrison haciendo una aventura apasionante retratada de manera excepcional por Murphy.

Y cuando os pregunten, recordad siempre donde habéis estado:

En mi propio mundo.

Alma, Redbeard y la representación antropomórfica actual del rayo (Primera Parte)

1,2,3… ¡¡TE DIGO «ENSEÑA LAS PUTAS CARTAS!» Y ME SACAS UN JODIDO CUATRO!!

Os suena más Simply Red que The Valentine Brothers, ¿verdad? Ambos son músicos que intentaron convivir en una misma época pero no todo ocurre igual, algo de eso explicó el Dr. Ian Malcom en la primera de Jurassic Park: pequeñas variaciones aunque sean imperceptibles varían los resultados.

«Caos, caos, todo es caos.»

La explicación del desconocimiento es muy simple: Simply Red los mató.  (Metafóricamente, que no estamos en Telecinco). Simply Red entró por la puerta grande y con malas maneras en el mundo de la música con su Picture Book en 1985 y los Valentine Brothers fueron su primera víctima.

Valentine Brothers era una pequeña banda de Columbus (Si-como- Jesse -Eisenberg-en-Zombieland), Ohio. Se movieron por el ámbito del soul y el jazz, sacando dos discos antes de su decadencia: The Valentine Brothers en el 79 y First Take en el 82.  Para este disco sacaron compusieron una canción increíble, Money Too Tigth to Mention, con una carga sentimental y un soul que se puede masticar, fue una forma de acercamiento del soul a ámbitos no especializados que llegó a ocupar el puesto 41 en la famosa lista Billboard.

Entonces llegó Simply Red y en su primer disco sacó una versión de este gran tema llegando a la cima del éxito. Se escuchaba en todas partes. Llegó al numero 28 en la revista que antes citábamos y el puesto 14 en la lista de Reino Unido.

 “So I went to the bank

To see what they could do”

Esto no fue una ayuda para el grupo de Ohio y acabó desterrándolos a ser un grupo solo conocido por los amantes del Soul. Esta exclusión marcó una época, el Soul empezó a venderse mejor y se convirtió en una mezcla nueva que se puede ver en los discos de Simply Red, un grupo genial y con talento (eso no se lo quita nadie), pero con ritmos a veces más propios al pop: aquí está la época del Soul blanco o blue-eyes soul.

¿De qué me quejo?

 El dependiente lo oye, me mira, asintiendo con complicidad como si formásemos parte de “El club de los molones” y me suelta «Ya…. Simply red» como si fuera una contraseña y hubiésemos hecho el saludo secreto. Y pienso: ¿Simply Red? Una banda inglesa de mierda, hay más soul en una convención de polka y el tío de la tienda se cree que es un iluminado o algo.

Negro, blanco, azul y rojo. Hasta ahora el alma siempre ha ido acompañada de colores y Michael James Hucknall se cambió el nombre a  Mick “Red” Hucknall: fue llamado Rojo.

 Busqué este verano los LP´s de mis padres y ahí estaban los Smiths, David Bowie y Simple Red. Yo me puedo meter con Simply porque este es mi cuento y el narrador hace lo que le da la gana. Me gusta Simply. Como hables mal de Simply Red te parto las piernas y me como lo de dentro como si fueses un molusco.

Estos títulos parecen dados a veces por el azar, un día algo se llama de una forma y otros días de otra, la forma de unir un nombre a su referencia fluctúa en centros de gravedad descriptivos, relaciones de nada que forman la representación.

Yo te puedo describir de muchas formas: te llaman Red. Te lo has ganado, es tu título nobiliario. El problema es cuando descubres que no eres el único, te han traicionado de mala manera y han subido a recoger tu premio Redbeard y Reddy Kilowat.

¿Pero quiénes son estos tipos?

Aquí estamos: Cinco, Seis y Siete.

Prólogo a: Alma, Redbeard y la representación antropomórfica actual del rayo

«Aguanta la introducción psicotrópica de Fabula Del Mundo: Después hablará de cosas importantes (y de ‘verdades raras e interesantes’) como el Soul, Barbaroja y el dios del trueno de los años cincuenta.»

¿Qué ESPERABAS al entrar aquí? Venga, no me MIENTAS, que soy un texto estándar para todo el que viene de paso, a los de mi clase nadie les engaña.

A mí me importa bastante tu opinión, o al menos debería hacerlo como representación gráfica del autor de esta movida.

¿Que donde está él? Míralo tú mismo:

Era una tarde-noche y el disfraz de elloboferoz que Autor llevaba no conseguía quitarle el frío que Mitadymedia le había pegado al entrar a casa. Se aburría mucho, así que dejó un rasgo raromórfico de su personalidad como guardián de la escalera y escritor automático.

Fue hacia una caja y sacó de ella un gato pequeño, de esos que le gustan tanto a Bipolaire, y lo observó de cerca: El gato no estaba ni vivo ni muerto, pero tenía hambre y parecía gruñón. Creo que debería llamar a Schrödinger para que viniese a recogerlo -pensó él mientras se metía en la caja.

La caja era pequeña, le recordó a la escena del chino de Ocean´s Eleven y le hizo gracia: ya tenía un sitio seguro para pensar mientras Ratatrasada le pegaba patadas metafóricas, formadas con ratones en pistones y leche disfuncional pero encantadora.

Estoy AQUÍ*: vivo y muerto al mismo tiempo. Haciendo viable para entidades macroscópicas lo que solo era viable para entidades microscópicas. O bien son gente en un avión. O bien tiene que ver con magos del caos. O bien con el rollo totémico, como Avatar del Verde y Avatar del Rojo. O bien es un cambio de paradigma. O bien todo esto es parte del argumento de un cómic que estoy escribiendo y que todo parece que no tendrá medios para salir a ninguna parte, pero que más da: contar historias es divertido.

*Aquí no se puede entender como un asignación completamente directa de un objeto. Aquí ya hace referencia a algo en contraposición a un allí (o tal vez deberíamos decir ‘varios allíes’) y un aquí como asignación directa también debería incluir un ‘ahora’. Por lo tanto no es directo: es necesario un marco conceptual, un idea entendida como teoría de un espacio-tiempo para poder hacer una referencia directa a los objetos.

Yo me pregunto cosas:

Quéesalma. Quéesalma. Quéesalma.

Quéesalma. Quéesalma. Quéesalma.

Quéesalma. Quéesalma. Quéesalma.

No me importa. Voy a hablar del Soul, un poquito al menos, le voy a preguntar cosas no-comunes a Simple Red y a los Valentine´s Brothers y lo peor es que me van a responder:

3

2

1

… ¡¡¡FUEGO!!!

No puedo dormirme (III)

Las cuatro y cuatro -¿no puedes callarte de una vez? Molestas tecleando y pareces mi madre. ¿Lo dices por la bata? Claro que no, la bata te queda bien, hace frío de cojones.

Si quieres cierro la ventana.

-No lo hagas, si la has abierto será por algo.

Me gustaba el sonido de la lluvia y quería escucharlo mejor.

-¿Ya estás de nuevo en la ‘fase Proust’? Mira que Pilar se enfadará contigo por volverte gilipollas.

Y yo te digo: «EXISTIESE de otro modo que como alucinación dispersa de agonía.»

-¿Mallarmé? Quieres beberte de una vez eso y acostarte, dejar de hablar contigo mismo y ser una Personadeverdaddelasqueatienden mañana?

Puede.

La visión de estar solo en una habitación viendo a tu cama como una desconocida es horrible. ¿Por qué las lenguas de la penumbra son incapaces hoy de llevarme hoy ante las puertas protegidas por el dragón, el hipogrifo y el unicornio? La luz es cada vez más débil, una mezcla del destello de la pantalla y del cielo de nubes moradas. Dame fuerza. En la oscuridad me parece ver una figura siempre atenta, una figura que son varias y todas ellas buenas . Las figuras de la noche me dan mucho miedo. Dime quién eres y a qué has venido. Príncipe de dónde.

Debería escuchar algo, o nada. Meterme ya en la cama e intentar que el sueño sea sueño.

Me cuesta fiarme de mí mismo. Creo que estoy inseguro por algo.

El otro día la lluvia olía mejor.

Qué frío.

Háblame de fracasos, vida, rumbos de pintores locos.

¿Vas a ser capaz de soportar un minuto más?  Ahora me viene a la cabeza la historia: las puertas de Kadath. La tierra del sueño.

Cuando Randolph Carter cumplió los treinta años perdió la llave de la puerta de los sueños.

Anteriormente había compaginado lo insulso de la vida cotidiana con excursiones nocturnas a extrañas y antiguas ciudades situadas más allá del espacio, y a hermosas e increíbles regiones de unas tierras a las que se llega cruzando mares etéreos. Pero al alcanzar la edad madura sintió que iba perdiendo poco a poco esta capacidad de evasión, hasta que finalmente desapareció por completo.
Ya no pudieron hacerse a la mar sus galeras para remontar el río Oukranos hasta más allá de las doradas aguas de campanario de Thran, ni vagar sus caravanas de elefantes a través de las fragantes selvas de Kled, donde duermen bajo la luna, hermosos e inalterables, unos palacios de columnas de marfil veteadas.
Había leído mucho acerca de cosas reales y había hablado con demasiada gente.
Los filósofos, con la mejor intención, le habían enseñado a mirar las cosas en sus mutuas relaciones lógicas y a analizar los procesos que originaban sus pensamientos y desvaríos. Había desaparecido el encanto, y había olvidado que toda la vida no es más que un conjunto de imágenes existentes en nuestro cerebro, sin que se dé diferencia alguna entre las que nacen de las cosas reales y las engendradas por sueños que sólo tienen lugar en la intimidad, ni ningún motivo para considerar las unas por encima de las otras.
La costumbre le había atiborrado los oídos con un respeto supersticioso por todo lo que es tangible y existe físicamente.
Los sabios le habían dicho que sus ingenuas figuraciones eran insulsas y pueriles, y más absurdas aún, puesto que los soñadores se empeñan en considerarlas llenas de sentido e intención, mientras el ciego universo va dando vueltas sin objeto, de la nada a las cosas y de las cosas a la nada otra vez, sin preocuparse ni interesarse por la existencia ni por las súplicas de unos espíritus fugaces que brillan y se consumen como una chispa efímera en la oscuridad.

 

Espero que no tengáis pesadillas. Yo me voy ya . Creo que he perdido la llave de plata para encontrar algo nuevo, por eso estoy descolocado -¿la tila doble no ha logrado colocArte?

¿Siempre tienes que tener la última palabra?

 

Buenas noches, noches, noches, noches, noches, noches.

No puedo dormirme (II)

Son menos 10.

Mucho tiempo he estado acostándome temprano . A veces, apenas había apagado la bujía, cerrábanse mis ojos tan presto, que ni tiempo tenía para decirme: “Ya me he dormido.” Y media hora después despertábame la idea de que ya era hora de ir a buscar el sueño; quería dejar el libro que se me figuraba tener en las manos, y apagar de un soplo la luz […]

 

Estoy intentando que la tila doble me haga efecto y me deje tirado sobre la cama -colocado como un yonki cualquiera-  e intentar ser alguien decente mañana por la mañana. Voy a dormir tres horas y me da igual -normal, tienes clases de metafísica con Callejo, no vas a dejar que una noche de imbecilidades haga que te pierdas el respeto a ti mismo. Me voy a intentar comportar.

Hoy ha sido un buen día: me acabé la recopilación de artículos de Dewey sobre el pragmatismo -¿así que tú eres esa clase de persona? ¿De las que creen que el Bosón de Higgs es una mera utilización instrumental? ¡Ah! ¡No! No sólo eso…serás no-realista de mierda. ¡FA! Seguí estudiando un poco de metafísica leyendo a Lebrun, ¿pero acaso esto le importa a alguien? Estoy haciendo un repaso de mi día como si fuese un interesante de esos que van por el metro leyendo a posmodernos.

Hoy fue el cumpleaños de uno de mis compañeros de piso: le compramos una tarta, regalitos e inflamos globos. Fue curioso.

Empecé En busca del tiempo perdido y más cosas. O no. O más o  menos. La cita de arriba es como empieza.

 

No puedo dormirme (I)

Son las cuatro menos veinte y no puedo dormirme.

Me digo a mí mismo que tal vez sea por la presión de tener que levantarse una día más a las siete y media para ir a clase pero acabo por rechazar dicha hipótesis: no soy tan susceptible. Claro que es horrible tener una hora precisa en la que hacer esto y aquello -nunca se me dio bien organizarme y no voy a empezar ahora. Se me pone la carne de gallina nada más pensar en un universo clasificado y aburrido, sin libertad -¿me vas a organizar tú la libertad? ¡Oh, por favor, cállate de una vez!- de actuación que me haga feliz. Creo que vivo en un horario al cual mi impresora le ha dejado los márgenes muy abiertos. En ellos puedo escribir cosas, hacer anotaciones, flechitas-dibujos de gente sin ojos, como el Corintio. Así las cosas son más fáciles.

Siempre me pareció raro llamar “Starman” a Jack Knight

No, borra eso. Me parece mal.
Como título, es genial. Pero como nombre no. “Starman” sugería leotardos de lycra y usos muy libres de portales dimensionales. Y Jack Knight no era esa clase de personaje. Era demasiado real.
Está claro que podía volar y disparar rayos de energía cósmica. Pero esa no es la cuestión. Jack Knight tenía una familia que no le entendía. Tenía una relación que le confundía. Y le pateaban el culo. Mucho. Resumiendo, era uno de los nuestros. Si no pensábamos que éramos Jack Knight, seguro que conocíamos a alguien como él.
No era el tipo que consiguió supervelocidad gracias a un rayo y unos productos químicos. Tampoco era de esos a los que unos seres abstractos otorgan energías místicas. En lugar de eso, Jack consiguió la Vara Cósmica de la forma que esperábamos, de un modo creíble:
la heredó.
Y sólo la obtuvo porque la primera opción, su hermano, había muerto. Si eso no es real, no sé qué puede serlo.

Chuck Kim
Los Ángeles, California
Febrero de 2009

Me gusta ir calentando motores en compañía. Estoy preparando algo sobre Starman, algo grande. Pero como todo, me llevará tiempo. Antes hablaré de otros cómics, porque Jack Knight es muy especial y no se puede escribir algo sin pensarlo bien: se lo merece.

Esta entrada es básicamente para motivarme, fomentar la curiosidad y poner el primer ladrillo.

¿En qué lugar habré dejado mi pajarita y mis camisas hawaianas?

En lugar de: Flynn & Rathbone

Las velas están puestas donde deben y el estruendo producido por el choque de los sables anuncia el comienzo de la batalla como el canto del gallo anuncia la mañana. Ganadores y perdedores, buenos y malos. El TODO va de eso: Bandos y Arquetipos. Esto no va de Cine, va de “Cine”, trata de formas de personas y del mundo: escudriña desde este lugar.

Errol Flynn y Basil Rathbone unieron sus destinos en tres grandes películas del cine clásico: El Capitán Blood, The Dawn Patrol y Robin de los bosques.

¿Qué decir de Errol Flynn? Un hombre con labia y atractivo que consiguió hacerse un hueco en Hollywood y en los corazones de muchas damas. A pesar de sus problemas con las drogas y el alcohol (los cuales le hicieron envejecer antes de tiempo) protagonizó muchas películas donde hacía de Héroe embaucador acompañado de su pícara sonrisa. Sinvergüenza y aprovechado pero capaz como ninguno de encandilar: ¿quién sino él se iba a llevar a la chica y vencer al malvado?

 Vamos, Sir Guy, no mataríais a un hombre por decir la verdad, ¿no es cierto?

A Basil Rathbone se le conoce principalmente por encarnar a Sherlock en las películas antiguas. Las primeras las hizo en la Century Fox, luego pasaron a Universal Studios. Fue el primer Holmes en pronunciar el famoso “Elemental, querido Watson” que no aparece en ningún relato de Doyle. Yo sólo he visto The Adventures of Sherlock Holmes. Me pareció muy divertida. En ella actúa genial, pero sólo desde mi humilde opinión de aficionado a los clásicos que se rió como nunca con La ventana indiscreta.

Pero hoy, dejando el tema de de Sherlock (que me encanta, pero prefiero reservarlo para otra ocasión), hablaremos de la otra faceta de Basil: el villano.

Observad sus párpados y su rostro sereno, su nariz y el bigote. En serio, miradle a la cara y sabréis que puede hacer frente a todo tipo de papeles pero que ser un ‘malo’ se le daría de perlas. Eso debieron pensar los productores porque nos han dado a un grande del lado tenebroso: inteligente, elegante y despiadado,  a lo que habría que añadir su gran afición a la esgrima. Dándonos unas de las secuencias más clásicas en la historia del cine: La pelea de espadas de Robin de los bosques.

Quiero jugar a EL juego, hacer que cada uno se pinte la mascara que quiera y como quiera, que no se encasille, pero quiero que halla un Sir Guy, un Conde de Morcef y un Lord Henry. Hablar de equilibrio es antiguo y fuera de lugar en esto que quiero enseñaros, esta pequeña sorpresa: hay que transmutar para que no exista nada. Hay que hablar de sutiles relaciones mínimas como causantes del encasillamiento y del arquetipo como única forma de llamar a algo verdadero. Todo esto es forma de las estructuras de la ficción, ligaduras vacías que divierten. Tenemos curiosidad por ser el poder poco recordado de la palabra. Una especie de, ¿como decirlo?, un Háblame como si nunca más fuéramos a vernos, habla de mí como si me encontrase a tu lado. Me da igual que mientas o digas la verdad porque tú eres dueña: hazme como quieras porque sólo quedará lo que recuerdes de mí, lo que pienses de mí.

 “Debo decir que está bien hacer de Errol Flynn en lugar de Basil Rathbone, para variar”

Hay cosas que son exactamente de la forma en la que se nos muestran pero solamente algunas son capaces de quitarnos el hipo y dejarnos tan impresionados como dos actores antiguos peleando con espadas falsas.

INTRO – Yo lo hago por la pasta

A los once años me di cuenta de que no servía para el juego. Tal vez es una edad poco apropiada para descubrir eso pero ahora, viéndolo con perspectiva, prefiero esta experiencia a la de jugarme mi casa y mis muelas de oro en una timba nocturna en mitad del zoco.

Llevaba lloviendo toda la semana, era una tarde fría de otoño. Pasaba la tarde con mis primos en casa de mi abuela; los charcos y el barro estaban por todas partes. Los chicos del barrio fuimos, algunos en bicicleta y otros en patines, a jugar detrás de un polideportivo donde había una obra, parte de un edificio a medio derruir. Dentro había una pequeña charca formada por la lluvia de los días pasados. Había pasado desapercibida hasta que nos dimos cuenta de que en su interior nadaban unos diminutos renacuajos. Pasamos un rato mirando como se movían en el agua, sin patitas, de un lado para otro. También había unas ranas pequeñas.
Se nos ocurrió coger un puñado y meterlos en un bote transparente de legumbres. para verlos mejor [Nota Importante: era efectivamente para verlos mejor, mi tendencia destructiva es bastante reciente, me gustaban las cosas raras pero era buen chico.] Los contamos, observamos como giraban o se quedaban quietos. El tamaño entre ellos variaba mucho, algunos tenían patas y brazos pequeños, otros no. Los dejamos sin vigilancia de ningún tipo: sólo era un bote de renacuajos. Mientras, investigamos con más detenimiento el lugar: trozos de ladrillo rotos, tuberías que salían del suelo y botellas rotas.
Al volver había menos renacuajos de los que habíamos contado: el más grande de ellos se había comido a los dos más pequeños. Pasan cosas muy raras por la cabeza de un chaval cuando por culpa de su idea de meter unos renacuajos en un bote surge el canibalismo. ¿Tiene esto algo que ver con el juego? Yo creo que sí, bastante, pero no voy a escribir más porque mi entrada introductoria se está volviendo más grande que la de Luis y eso estaría un poco feo.

Hoy os he mostrado un cuento inconcluso: probablemente dejar las cosas a medias no sea la mejor forma de hacerse rico, pero tampoco lo es jugar con un tramposo. Si me invitáis a algo os cuento el final. Si no, me conformaré con lo que tengo:

“I’m keeping my commission to faith’s transmission”

 Al fin y al cabo, yo lo hago por la pasta. O tal vez no. O no tanto como mi maletín querría.

Espero que disfrutéis del blog: encontrareis muchas cosas curiosas e ideas interesantes como las de hoy y ayer. En un primer momento, iba ser una toma de contacto con las últimas ocurrencias del movimiento epistemológico actual, artículos sobre ciencia y sobre tecnología; ya no. Será mucho más personal pero comentaremos artículos, cosas que nos pasen, hablaremos de ratones en pistones…
Vamos a hacer lo que podamos por revolver las historias que hay por ahí perdidas, enseñar “las cartas de amor que no deberías haber enviado, os enseñaremos cómo producir SEMTEX, y os mostraremos “las formas en las que te odias”. Pondremos mucho de nuestra parte.

 Agarra fuerte las aspas del ventilador y no juntes las cerillas: disfruta del viaje.

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